Regalar sin un motivo


Una de las cosas más bonitas que se pueden hacer por las personas a las que queremos es darles un regalo sin motivo, sin venir a cuento y sin que sea una ocasión especial. Solo porque hemos visto algo y nos hemos acordado de ellos y queremos decirles cuánto los queremos o lo orgullosos que nos sentimos por algo que han hecho.

Pasar por delante de un escaparate en el que vemos Joyas Roberto Demeglio en vigo y acordarnos de nuestra pareja es motivo más que suficiente para comprar un detalle especial y regalarlo. Su cara nos hará saber rápidamente que hemos dado en el clavo. Cuando alguien no espera un regalo la sorpresa es mayor y seguramente también la satisfacción al recibirlo. Sin duda, se sentirá especial y sabrá que es alguien muy importante y presente para ti.

Hay gente que es muy detallista y otras personas son más descuidadas, pero eso no quiere decir que no quieran a quienes les rodean. Si eres la típica persona que sueles olvidar fechas y aniversarios puedes compensar a esas personas realmente importantes con regalos porque sí en cualquier otro momento del año. Entrar a comprar tu perfume y recordar de pronto que ese que tienes delante es el favorito de tu mejor amiga, quedar a tomar un café y dárselo porque sí le hará muy feliz y tú tendrás la satisfacción de saber que le has alegrado el día.

Los regalos porque sí son algo muy íntimo, no se hacen a cualquier persona, sino solo a aquellos a los que queremos de verdad y con los que hay la suficiente confianza para que no tengan que sentirse obligados a corresponder. Tal vez, en otro momento, otro día, ellos vean también algo que les haga pensar en ti y te lo compren, pero será porque les sale de dentro y no porque se haya creado una obligación.

Por último, es importante señalar que no hay que abusar de este tipo de regalos o se convertirán en costumbre y perderán su aquel encantador. Además, en el momento en el que dejemos de hacerlos porque nos quedamos sin ideas o no sentimos esa necesidad, la persona puede sentir que nos importa menos o que hemos perdido interés cuando, en realidad, no tiene nada que ver con eso. La moderación es la clave para mantener el factor sorpresa y hacer que estos regalos sigan siendo especiales.