ESPERANDO LA ANTIGUA NORMALIDAD


Hace una semana que ya han permitido abrir los restaurantes en Galicia, pero por ahora me parece que no voy a ir a ninguno. Mientras haya estas reglas restrictivas que me parecen un poco extremistas. Conmigo que no cuenten para nada los políticos porque si tengo que decir la verdad ya estoy más que harto de los políticos y de los comités clínicos que lo único que hacen es reducir cada vez más las libertades individuales. 

Pero mucha gente estaba esperando a que los restaurantes abriesen, como los proveedores de pescados planos congelados para hosteleria que por fin han podido empezar a darle salida a su producto después de muchos meses, menos mal que ellos por lo menos tenían el pescado congelado porque seguro que muchos proveedores han perdido sus mercancías.

 

La única cena a la que estoy esperando es cuando nos dejen reunirnos a más de seis personas para poder celebrar los cumpleaños que tenemos atrasados. Nosotros siempre celebramos los cumpleaños en un solar que tenemos enfrente al bar al que vamos siempre y allí disponemos de un churrasquero de piedra en el que nos hacemos unas buenas cenas hechas por nosotros. Echo mucho de menos aquellas cenas en las que nos reuníamos más de veinte a cenar y a festejar con los amigos y hoy en día no nos lo permiten.

Espero que con la ayuda de las vacunas todas estas medidas que nos han impuesto a la fuerza desaparezcan lo antes posible y que todos podamos volver cuanto antes a la vida como la conocíamos hasta hace año y medio. Cuando llegue la antigua normalidad todos volveremos a ser felices y no felices a medias que es como nos sentimos la gran mayoría de la sociedad que no ve que esto avance como dicen en la televisión.

 

Una de las cosas que más echo de menos es poder hacer deporte de una manera normal y poder salir por las noches como lo hacíamos antes. Porque la vida no es igual y no vale nada si no te puedes divertir como te gusta y no como te dejan.