Cómo mantener impecable tu estor paqueto


El estor paqueto es uno de los modelos de estor más elegantes y delicados. Se trata de un trozo de tela suave y ligera, generalmente seda o similar, que tiene unas tiras y cordones a lo largo. Cuando está estirado, se ve totalmente liso, pero al recogerlo, los cordones hacen que la tela se arrugue sobre sí misma y se recoja.

Para que el estor pueda arrugarse correctamente, la tela tiene que ser fina y delicada tal y como hemos indicado. Y el resultado es muy atractivo. Por ese motivo este tipo de estores se usan en salones y en dormitorios en los que se quiere conseguir un efecto muy elegante.

Pero también tiene un punto en contra, y es que se trata de un tipo de estor que puede ser muy complicado de desmontar. Si quieres mantener tu estor paqueto impecable y es de seda natural u otra tela similar, lo mejor es que lo descuelgues entero y lo lleves a un establecimiento especializado. Allí lo desmontarán, lo lavarán y lo volverán a montar para que puedas colgarlo en casa de nuevo. Incluso es posible que se ofrezcan a cogerlo en tu hogar y volver a colocarlo para que todo resulte aún más fácil.

No obstante, la mayoría de los estores paqueto no son de seda, sino de tejidos sintéticos con apariencia similar pero más resistentes. En estos casos, un truco para que todo salga bien es que mientras una persona desmonta el estor lentamente, otra recoja todo con un teléfono móvil. Así, quedará un vídeo del proceso y será mucho más fácil volver a montarlo en casa.

Lava el estor a mano o en un programa especial para telas delicadas y plánchalo a la temperatura que admita la tela, normalmente no va a ser muy caliente. Una vez listo, cuélgalo de nuevo. Puedes hacer un nuevo vídeo para la siguiente vez. Incluso puedes colgar el estor para que se estire por su propio peso cuando está ligeramente húmedo, sin tener que plancharlo.

Para que el estor se mantenga impecable más tiempo evita fumar en el interior de la casa y, cada pocos días, estira totalmente la tela y cepíllala suavemente con un cepillo delicado para quitar todo el polvo y evitar que se acumule suciedad entre los pliegues, algo que pasará si no se estira por completo la tela con frecuencia.