Juntos en la Lucha: Llevando a mi Perro a Quimioterapia en Vigo


El diagnóstico fue un golpe duro, un nudo en la garganta y un vacío en el estómago. «Linfoma». La palabra resonaba en mi cabeza, mezclándose con la imagen de mi perro, mi compañero fiel, tumbado a mis pies. No podía creerlo. Él, siempre lleno de energía, ahora luchando contra una enfermedad que amenazaba con arrebatármelo.

La veterinaria, con su voz suave pero firme, me habló de la quimioterapia. Una opción, una esperanza, un camino difícil pero posible. Y yo, aferrándome a esa esperanza, decidí que no me rendiría. Haría todo lo que estuviera en mi mano para darle a mi perro la oportunidad de seguir a mi lado.

Así que empezamos el tratamiento. Cada semana, o cada dos semanas, según el protocolo, llevamos a mi perro a una clínica de quimioterapia en perros Vigo. La clínica, con su ambiente tranquilo y sus profesionales atentos, se convirtió en parte de nuestra rutina.

Las primeras sesiones fueron duras. Ver a mi perro débil, cansado, con náuseas… me rompía el corazón. Pero él, con su fuerza y su amor incondicional, me demostraba que no se rendiría. Y yo, a su lado, le daba todo mi apoyo, todo mi cariño, toda mi fe.

Los días entre sesiones eran una montaña rusa de emociones. Había días buenos, en los que mi perro recuperaba la energía, jugaba, comía con apetito. Y había días malos, en los que apenas se levantaba, en los que lo veía sufrir.

Pero en cada momento, en cada mirada, en cada lametazo, sentía que estábamos juntos en esto. Que éramos un equipo, luchando contra la enfermedad, aferrándonos a la vida.

La quimioterapia no es fácil, ni para el perro ni para el dueño. Pero en Vigo, encontré profesionales que me acompañaron en cada paso, que me explicaron todo con claridad, que me dieron consejos y apoyo. Y eso, en un momento tan difícil, fue fundamental.

Sé que el camino es largo y que no hay garantías. Pero también sé que mi perro está luchando, que está dando lo mejor de sí. Y yo, a su lado, seguiré luchando con él, hasta el final. Porque el amor que siento por él es más fuerte que cualquier enfermedad.